¿Por qué Corea sigue en guerra? El armisticio explicado
En esta página
- El mito: “El armisticio de 1953 terminó la Guerra de Corea”
- El mito: “Corea del Norte y Corea del Sur son las dos partes del acuerdo”
- El mito: “Un tratado de paz estaba prácticamente garantizado”
- El mito: “La DMZ ya es básicamente una reserva natural”
- Entonces, ¿por qué Corea sigue en guerra?
- Preguntas frecuentes
Panmunjom, 10 de la mañana del 27 de julio de 1953: dos generales firmaron el Acuerdo de Armisticio de Corea, y doce horas más tarde callaron las armas. La guerra, sin embargo, nunca terminó oficialmente. Si te preguntas por qué Corea sigue en guerra, la respuesta está en un documento que no existe: un armisticio frena los disparos, pero solo un arreglo de paz cierra una guerra, y en 73 años nadie lo ha firmado. Esa misma ausencia explica por qué la DMZ que parte la península sigue siendo una frontera militar activa y no un viejo campo de batalla.
Respuestas rápidas
- La Guerra de Corea nunca terminó formalmente: lo que se firmó el 27 de julio de 1953 fue un armisticio, es decir, un alto el fuego militar, no un tratado de paz.
- Según su párrafo 62, el armisticio sigue vigente hasta que lo sustituya un arreglo de paz de nivel político, y ese arreglo no se ha firmado nunca.
- Lo firmaron los jefes militares de Corea del Norte, de los Voluntarios del Pueblo Chino y del Mando de las Naciones Unidas encabezado por Estados Unidos. El gobierno surcoreano se negó.
El mito: “El armisticio de 1953 terminó la Guerra de Corea”
Se acabaron los disparos, no la guerra. Un armisticio es una orden militar para detener el combate mientras el conflicto político queda legalmente abierto, y el propio texto de 1953 lo deja claro: sus términos son “de carácter puramente militar” y deben regir “hasta que se logre un arreglo pacífico definitivo”. Los combates quedaron suspendidos a lo largo de una línea de demarcación militar, sin decidir quién había ganado ni cuál sería el estatus final de la península. El párrafo 62 remata el asunto: todos los artículos siguen en vigor hasta que los reemplace “un acuerdo apropiado para un arreglo pacífico a nivel político entre ambas partes”. Ese acuerdo nunca llegó a firmarse. Más de siete décadas después el hueco sigue ahí, y es justo lo que más se confunde cuando se habla de la DMZ.
El mito: “Corea del Norte y Corea del Sur son las dos partes del acuerdo”
En la hoja de firmas no aparece Corea del Sur. En Panmunjom firmaron como jefes de delegación el general norcoreano Nam Il y el teniente general estadounidense William K. Harrison Jr. Luego, cada uno de los tres comandantes firmó en su propio cuartel de retaguardia: Kim Il Sung por el Ejército Popular de Corea, Peng Dehuai por los Voluntarios del Pueblo Chino y el general estadounidense Mark W. Clark por el Mando de las Naciones Unidas. Bajo ese mando combatió también el Batallón Colombia, que desembarcó en Pusan el 16 de junio de 1951; Colombia fue el único país latinoamericano que envió tropas a la guerra. Seúl, en cambio, se quedó fuera. La Enciclopedia de la Cultura Coreana registra que el representante surcoreano se negó a firmar hasta el último momento, en protesta contra la tregua misma, porque el gobierno del presidente Syngman Rhee rechazaba cualquier alto el fuego que dejara la península partida en dos. Corea del Sur nunca ha firmado el armisticio bajo el que vive, y un futuro acuerdo de paz tendría que resolver esa ausencia en lugar de pasarla por alto.
El mito: “Un tratado de paz estaba prácticamente garantizado”
El armisticio contaba con uno, pero nunca llegó. El párrafo 60 del Artículo IV recomendaba a los gobiernos implicados reunir, dentro de los tres meses siguientes, “una conferencia política de más alto nivel de ambas partes” para negociar la retirada de las tropas extranjeras y “el arreglo pacífico de la cuestión coreana”. Esa conferencia se celebró en Ginebra entre el 26 de abril y el 15 de junio de 1954, y la historia documental del Departamento de Estado de EE. UU. resume el desenlace: acabó “sin ningún acuerdo, salvo el obvio de seguir en desacuerdo”. En Sudamérica hay un precedente de esa espera. Tras la Guerra del Pacífico, Chile y Bolivia firmaron un Pacto de Tregua en Valparaíso el 4 de abril de 1884 y tardaron veinte años en cerrar el Tratado de Paz y Amistad, el 20 de octubre de 1904. En Corea esa segunda firma todavía no existe. Donde más cerca estuvieron las dos Coreas fue en la Declaración de Panmunjom de 2018: Moon Jae-in y Kim Jong Un se comprometieron a declarar el fin de la guerra ese mismo año y a impulsar conversaciones a tres o cuatro bandas “con miras a reemplazar el Acuerdo de Armisticio por un acuerdo de paz”, según el texto publicado por la cancillería surcoreana. La declaración no se hizo aquel año, y el acuerdo de paz tampoco apareció.
El mito: “La DMZ ya es básicamente una reserva natural”
El apodo se queda corto ante el peligro. La zona existe porque el párrafo 1 del armisticio obligó a ambos bandos a “retirarse dos (2) kilómetros” de la línea de demarcación, lo que dejó una franja de unos 4 km de ancho, y el párrafo 7 sigue prohibiendo a cualquier persona, “militar o civil”, cruzar esa línea sin permiso de la Comisión Militar del Armisticio. Paradójicamente, esta zona desmilitarizada es una de las fronteras más fortificadas del mundo, sembrada de minas y puestos de guardia; hasta la ruta turística oficial de la ciudad de Paju advierte que todo lo que queda fuera de sus caminos señalados es campo minado sin verificar. El armisticio ha aguantado más de 70 años, aunque no sin episodios mortales: en 2010 Corea del Norte bombardeó la isla surcoreana de Yeonpyeong y mató a cuatro personas. Una línea de alto el fuego, en suma, no equivale a la paz.
Entonces, ¿por qué Corea sigue en guerra?
Porque cerrarla en el papel exige un acuerdo político que las partes siguen sin alcanzar. Por el párrafo 62, una frontera en calma no basta: solo un arreglo “a nivel político entre ambas partes” puede dejar sin efecto el armisticio. Corea del Norte, lejos de acercarse a ese arreglo, se ha alejado. Desde que Kim Jong Un adoptó en 2023 la línea de los “dos Estados hostiles”, Pyongyang trata al Sur como un Estado enemigo aparte, y una reforma constitucional conocida en mayo de 2026 borró sus referencias a la reunificación. En un congreso del partido celebrado en febrero de 2026, Kim se declaró dispuesto a dialogar con Estados Unidos solo si Washington acepta el estatus nuclear norcoreano (análisis de AEI, agosto de 2026). Seúl no se rinde: en marzo de 2026 el Ministerio de Unificación anunció que buscará una “declaración de paz” multilateral con los países firmantes del armisticio, es decir, Estados Unidos, Corea del Norte y China (The Korea Times). China no ocupa ese asiento por cortesía, ya que el comandante de sus voluntarios firmó el acuerdo de 1953. Si a todo eso se añade que Corea del Sur quedó fuera del documento original, sale un nudo diplomático que ha sobrevivido a más de una docena de presidentes en Seúl y en Washington desde 1953. No es que nadie lo haya intentado: cada intento serio tropieza con las mismas preguntas sin respuesta.
Las huellas de ese asunto pendiente siguen a la vista. Los edificios azules de conferencias todavía se alzan justo encima de la línea en Panmunjom, aunque con el recorrido rediseñado del Mando de la ONU los visitantes ya no entran: los contemplan desde la azotea de la Casa de la Libertad (NK News, diciembre de 2025). Y el Sur levantó toda su economía moderna en pleno alto el fuego, pues pasó de una economía dependiente de la ayuda en los años cincuenta a ser un país de ingreso alto según el Banco Mundial sin que la guerra llegara a terminar formalmente.

Preguntas frecuentes
Q: ¿Corea está en guerra actualmente?
Técnicamente, sí. No hay combates, pero el armisticio solo suspendió la lucha, y su párrafo 62 lo mantiene vigente hasta que lo reemplace un arreglo de paz de nivel político. Como ese arreglo no se ha firmado, en 2026 la guerra sigue legalmente abierta, 73 años después de que entrara en vigor el alto el fuego.
Q: ¿Estados Unidos sigue técnicamente en guerra con Corea del Norte?
En el mismo sentido legal, sí. El general estadounidense Mark W. Clark firmó el armisticio como comandante en jefe del Mando de las Naciones Unidas, y Washington y Pyongyang nunca han firmado un tratado de paz. Las fuerzas estadounidenses en Corea operan, por tanto, bajo un alto el fuego y no bajo una paz.
Q: ¿Colombia participó en la Guerra de Corea?
Sí. Colombia fue el único país latinoamericano que envió tropas: el Batallón Colombia desembarcó en Pusan el 16 de junio de 1951 y combatió bajo el Mando de las Naciones Unidas, el mismo mando cuyo comandante firmó el armisticio de 1953.
Q: ¿Qué haría falta para terminar oficialmente la Guerra de Corea?
Un acuerdo político que sustituya al armisticio, lo que el párrafo 62 llama un arreglo pacífico “a nivel político entre ambas partes”. El plan actual de Seúl arranca con una “declaración de paz” entre cuatro países, que expresa voluntad política pero no es un tratado, y aun así necesitaría el visto bueno de Corea del Norte.
Q: ¿Los extranjeros todavía pueden visitar la JSA de Panmunjom?
No con garantías. Las visitas civiles a la JSA se suspendieron tras el cruce de julio de 2023, y en mayo de 2025 el Ministerio de Unificación solo reanudó pequeñas visitas especiales para grupos invitados, sin fecha para el público general. Su página de solicitud admite a ciudadanos surcoreanos de 8 años o más y aclara que los extranjeros no pueden inscribirse.
Q: Si la guerra técnicamente nunca terminó, ¿es seguro visitar la DMZ?
Sí, con un tour autorizado y respetando sus normas. El alto el fuego se ha mantenido desde 1953, y los recorridos oficiales como el de la ciudad de Paju siguen rutas fijas con control de identificación. El peligro real está fuera del camino, donde el propio tour advierte de campos minados sin verificar.
En 1953 la península no resolvió nada; solo dejó de disparar. Los papeles que debían cerrar la guerra siguen sin llegar.