Historia

La bandera de independencia coreana del Waldorf Astoria

Dos banderas de Corea del Sur colgadas de un mástil entre árboles
En esta página
  1. 1942: la cena por la independencia coreana en el Waldorf Astoria y su bandera
  2. 1981-2008: hallada en el hotel, registrada como patrimonio
  3. 2026: cómo se restauró la Taegukgi de 1942
  4. Lo que queda hoy de la bandera
  5. Preguntas frecuentes

Nueva York, 1942. En el Waldorf Astoria, uno de los hoteles más conocidos de Manhattan, Syngman Rhee ofrece una cena por la independencia coreana a políticos, periodistas y líderes religiosos estadounidenses, y en el salón hay una Taegukgi. Años más tarde, Rhee será el primer presidente de Corea del Sur; esa noche, Corea todavía es una colonia japonesa. Así empieza la historia de la bandera de independencia coreana del Waldorf Astoria. Casi cuarenta años después, en septiembre de 1981, Kim Dong-jun, un coreano radicado en Estados Unidos, la encontró en ese mismo hotel, la guardó y acabó donándola a la Asamblea Nacional surcoreana. En 2026, ochenta y cuatro años después de aquella cena, un equipo de restauradores en Corea terminó de estabilizarla. Lo que sigue es la biografía de ese único objeto: quién la fabricó, cómo cruzó el Pacífico y qué cambió con la restauración.

Respuestas rápidas

  • La fabricó en los años treinta The Copeland Company, una empresa estadounidense de banderas, y se usó en la cena por la independencia coreana que Syngman Rhee ofreció en 1942 en el Waldorf Astoria de Nueva York.
  • Kim Dong-jun, coreano radicado en Estados Unidos, la halló en el hotel en septiembre de 1981 y después la donó a la Asamblea Nacional; Corea la inscribió como patrimonio cultural el 12 de agosto de 2008.
  • Amarillenta y con manchas de humedad, la bandera pasó por un tratamiento de conservación que concluyó en julio de 2026, y ahora vuelve a su dueño, el Archivo de la Asamblea Nacional.

1942: la cena por la independencia coreana en el Waldorf Astoria y su bandera

Rhee pensó esa cena para oídos estadounidenses, y basta ver a quién invitó: políticos, periodistas y líderes religiosos de Estados Unidos, reunidos en uno de los hoteles más conocidos de Manhattan para escuchar por qué Corea debía ser independiente. Japón gobernaba la península desde 1910, desenlace de una larga decadencia que había incluido el asesinato de la emperatriz Myeongseong en 1895 dentro del palacio Gyeongbokgung. Desde 1919, el gobierno provisional coreano funcionaba en el exilio, y Washington no lo había reconocido. Sentar a esos invitados a una mesa de gala en Nueva York servía para que la causa se repitiera después en los periódicos, en la política y desde el púlpito. Ese mismo 1942, México también quedó en guerra con Japón: tras el hundimiento de los petroleros Potrero del Llano y Faja de Oro por torpedos alemanes, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad, el 28 de mayo, el decreto de estado de guerra contra Alemania, Italia y Japón. Visto desde México, el mapa de la escena queda claro, porque la potencia que gobernaba Corea era, desde ese año, un país con el que México estaba formalmente en guerra. La bandera de aquel salón tenía además su propia historia industrial. La fabricó en los años treinta The Copeland Company, una empresa estadounidense de banderas, de modo que una fábrica de Estados Unidos ya producía la bandera nacional coreana años antes de que Corea pudiera izarla con libertad en su propio suelo.

1981-2008: hallada en el hotel, registrada como patrimonio

En septiembre de 1981 la bandera volvió a aparecer en el mismo hotel: Kim Dong-jun, coreano radicado en Estados Unidos, visitó el Waldorf Astoria, la encontró allí y la adquirió. Dónde pasó los 39 años anteriores es algo que el aviso oficial de 2008 no aclara. Kim la conservó un tiempo y luego la donó a la Asamblea Nacional de Corea del Sur. El 12 de agosto de 2008, la Administración del Patrimonio Cultural la inscribió como patrimonio cultural junto con otras 14 Taegukgi antiguas, en un lote de 15 banderas escogidas por su valor histórico. Ese aviso mide cada palabra: habla de una bandera que, según se sabe, se usó en la cena de Rhee, y este artículo mantiene la misma cautela. Desde entonces el organismo se rebautizó como Servicio de Patrimonio de Corea, y la categoría hoy se llama patrimonio nacional registrado.

2026: cómo se restauró la Taegukgi de 1942

La restauración concluyó en julio de 2026. El día 9 de ese mes, el Servicio de Patrimonio de Corea anunció que su Centro de Ciencias de Conservación del Patrimonio Cultural, dependiente del instituto nacional de investigación del organismo, había terminado de tratar la bandera. El largo encierro en un marco la había castigado. Todo el fondo blanco estaba amarillento y con manchas de humedad muy marcadas, y la tela del taegeuk central y de los cuatro trigramas se había doblado y arrugado hasta que se abrieron algunas costuras. Lo primero fue sacarla del marco y retirar el adhesivo que le quedaba en el reverso. Después, los restauradores humedecieron con una bruma fina las zonas deformadas y las aplanaron bajo presión. La suciedad superficial salió con un pincel suave y un aspirador, y en algunos puntos se hizo una limpieza húmeda con gel de agarosa, un material que mantiene la humedad confinada en la zona tratada. Las aberturas y desgarros se reforzaron siguiendo las líneas de costura originales, para que la intervención apenas se note. Quien imagine un resultado reluciente se llevará una sorpresa: un textil de tiempos de guerra bien conservado no busca parecer recién hecho, sino seguir mostrando sus ochenta y cuatro años sin que el deterioro avance.

Lo que queda hoy de la bandera

Con el anuncio de julio de 2026, la bandera vuelve a su dueño, el Archivo de la Asamblea Nacional, que se encargará de guardarla y darle uso. En Corea, los objetos modernos entran en la categoría de patrimonio nacional registrado, mientras que los rangos de Tesoro y Tesoro Nacional, que se otorgan por designación, protegen piezas mucho más antiguas, como las planchas de la Tripitaka Koreana. La etiqueta suena modesta y no le hace justicia. Hecha por una empresa estadounidense e izada en un hotel estadounidense ante invitados estadounidenses, esta bandera es la prueba material de que la independencia coreana se defendió en Estados Unidos, y no solo desde las oficinas del exilio en China. La causa tuvo además un eslabón mexicano. En 1905 se establecieron en Yucatán los primeros 1033 inmigrantes coreanos, que llegaron con contratos de cuatro años para trabajar en las haciendas henequeneras. Según ha recordado la embajada de Corea en México, tras enterarse de la ocupación japonesa de 1910 formaron un fondo de apoyo al movimiento de independencia y, con los años, enviaron colectas al Gobierno Provisional de Corea en Shanghái. Ese capítulo puede recorrerse hoy en el centro de Mérida, en el Museo Conmemorativo de la Inmigración Coreana a Yucatán, fundado en 2007 en el antiguo local de la Asociación Coreana, sobre la calle 65. La liberación de 1945 tampoco cerró el relato: después vino la división, y esa cuenta pendiente todavía explica por qué Corea sigue técnicamente en guerra.

Preguntas frecuentes

Q: ¿Quién es el dueño hoy de la bandera de independencia coreana del Waldorf Astoria?

Hoy pertenece al Archivo de la Asamblea Nacional de Corea del Sur. Kim Dong-jun la donó a la Asamblea Nacional después de encontrarla en el hotel en 1981, y el anuncio de conservación de 2026 señala al Archivo como su destino.

Q: ¿Por qué se celebró un evento de independencia coreana en un hotel de Nueva York en 1942?

Porque Corea era una colonia japonesa y Estados Unidos no reconocía a su gobierno provisional. En plena Segunda Guerra Mundial, una cena en un hotel destacado de Manhattan permitía llevar la causa ante políticos, periodistas y líderes religiosos estadounidenses.

Q: ¿La bandera del Waldorf Astoria es un Tesoro Nacional?

No. Desde 2008 figura como patrimonio nacional registrado, la categoría reservada a objetos modernos, que es distinta de los rangos designados de Tesoro y Tesoro Nacional.

Q: ¿Se puede ver la bandera restaurada en persona?

El anuncio de julio de 2026 no fijó ninguna fecha de exhibición; solo dijo que el Archivo de la Asamblea Nacional guardará la bandera y le dará uso. Antes de planear una visita, lo mejor es revisar los avisos de esa institución.

Ochenta y cuatro años después de la cena de Rhee, la bandera ya no se deteriora. Ninguna placa habría hecho tanto por ella como ese trabajo discreto, que permite a esta pieza de la independencia coreana seguir contando su historia.